Guzmán Robador
Alicante, 18 oct (EFE).- Limitar temporalmente el aumento de los precios de alquiler de viviendas podría ser una solución a corto plazo para mitigar la actual crisis habitacional, que afecta principalmente a los jóvenes que deben estudiar o trabajar fuera de su entorno, desean formar una familia o buscan un proyecto personal.
Esta estrategia, junto a la de limitar el crecimiento de los niveles del alquiler cuando los contratos vencen, está siendo aplicada en algunas regiones españolas, según ha explicado, en una entrevista con EFE, la catedrática de Economía Aplicada en la Universidad de Alicante y miembro del grupo de asesores del mercado inmobiliario (REM) de la Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa (UNECE), Paloma Taltavull.
La economista ha precisado que es partidaria de implementar ambas medidas «siempre y cuando sean de duración corta y se vayan eliminando a medida que el mercado vaya volviendo a su mecanismo habitual».
«El problema es que pervivan en el tiempo», porque de prolongarse, «distorsionarían completamente el mecanismo de asignación del mercado de la vivienda, llegando a una situación que no nos gustaría ver», ha advertido.
Según Taltavull, el mercado de los alquileres está siendo sometido «desde hace prácticamente una década a una fuerte presión de la demanda desde múltiples fuentes».
«Históricamente es uno de los periodos con mayor volumen de demandantes en alquiler», cuyos precios «se tensionan» en la actualidad porque no hay oferta suficiente para responder a la demanda, ha expuesto.
Ha señalado que «la falta de oferta es un problema endémico desde hace prácticamente 15 años. Es una herencia de la crisis financiera de 2008, que redujo la construcción y producción de viviendas al mínimo histórico», ha afirmado.
La experta ha concretado que, según el censo de 2011, había 2,3 millones de hogares viviendo en alquiler, una cifra que pasó a 2,9 millones diez años más tarde, lo que revela «un elevado uso de las viviendas que se construyeron en el boom» del sector.
Una oferta inferior al volumen de las necesidades sociales para acceder a una vivienda origina una especie de competencia entre los demandantes, que tienen distintas capacidades de pago, ha indicado.
«Todos los demandantes compiten por las pocas viviendas que hay y se las quedan los que pueden pagar más. Por eso es que los precios crecen tanto», ha apuntado Taltavull.
Ha destacado que «la competencia sobre la reducida oferta propicia los perfiles de alquileres» que se observan ahora «en las ciudades más generadoras de empleo».
«Esto es un círculo vicioso muy difícil de romper. Para romperlo es absolutamente necesario aumentar el número de viviendas», pero la solución para incrementar la oferta es «de largo plazo porque no se puede construir vivienda enseguida», ha especificado.
Para Taltavull, la «tensión de la demanda» tiene «como orígenes» distintos factores: el crecimiento demográfico tradicional, la migración laboral y el movimiento de la población por razones también de trabajo dentro del país.
«En España, la población se mueve cada vez más y ha llegado a duplicar las cifras de la inmigración exterior, concentrándose en las ciudades que son mayores generadoras de empleo», ha asegurado.
Esta movilidad se dirige básicamente a aquellas áreas del país que se están especializando en sectores tecnológicos y de servicios que producen empleo de calidad, ha reseñado la experta de la ONU, quien ha añadido que esta mano de obra principalmente demanda una vivienda en alquiler en su nuevo destino.
La catedrática ha resaltado, igualmente, la demanda de residencia tanto temporal como permanente de personas procedentes de otros países y la correspondiente a los denominados nómadas digitales.
«Algunas ciudades de España están recibiendo todos estos flujos de golpe con un mercado de alquiler limitado», lo que causa «esta tensión en el crecimiento de los precios», ha constatado. EFE
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