El director y guionista de cine José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo a los 85 años en Madrid, según han confirmado fuentes de la Academia de Cine. El cineasta y productor obtuvo el Oso de Oro de la Berlinale por Las truchas en 1978, un galardón compartido ex aequo con Emilio Martínez-Lázaro, por Las palabras de Max, y Tomás Muñoz, por su cortometraje Ascensor, en un festival que premió “la totalidad de las contribuciones españolas” presentadas en esa ocasión.
José Luis García Sánchez nació en Salamanca en 1941 y se licenció en Derecho y Sociología. Su hijo, Víctor García León, también desarrolló una carrera como director de cine. García Sánchez construyó una trayectoria que incluyó comedias, adaptaciones literarias, documentales, guiones para otros realizadores y trabajos teatrales. También recibió dos premios Goya por los guiones de Belle Époque y Tirano Banderas.
Comenzó dirigiendo cortometrajes como Gente de boina y Pólipos en las trompas, y su estreno en el largometraje fue El love feroz, de 1975, seguida por Colorín, colorado un año después. El éxito internacional le llegó con Las truchas, una película que retrataba el encuentro anual de los integrantes de una asociación de pesca deportiva en un restaurante de las afueras. El banquete se deteriora ante la llegada de invitados no previstos, la huelga de los cocineros y el hallazgo de que las truchas ganadoras no procedían de la pesca.
Su colaboración con Rafael Azcona, el mítico guionista de algunas de las mejores películas de Luis García Berlanga, dejó títulos como La corte de Faraón, El vuelo de la paloma, Tirano Banderas, Suspiros de España (y Portugal) y Siempre hay un camino a la derecha. En La corte de Faraón, una comedia sobre la censura, dirigió a Ana Belén, Fernando Fernán Gómez y Antonio Banderas. La película obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección en el Festival de San Sebastián. El cineasta también se ocupó de la figura de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, en el documental Dolores, estrenado en 1981.
Los guiones, el teatro y una defensa de Valle-Inclán
Como guionista, colaboró en Habla, mudita y Camada negra, dirigidas por Manuel Gutiérrez Aragón. Junto con Fernando Trueba escribió Belle Époque, trabajo que fue distinguido con el Goya al mejor guion original. Y la obra ganaría también el Oscar a Mejor Película Extranjera. También dirigió en España el montaje teatral de El beso de la mujer araña, de Manuel Puig.
Sobre su oficio, García Sánchez ha declarado: “Es el oficio más bonito del mundo. No es un trabajo fijo, los compañeros cambian, no son siempre los mismos; y, a veces, te pagan”. La Academia recordó, en declaraciones difundidas por EFE, que García Sánchez pasó cerca de 60 años “levantando proyectos, viendo películas, interesándose por el patrimonio cinematográfico, ganando premios y, sobre todo, haciendo amigos”.
En su última aparición pública, dentro del documental La memoria del cine, respondió a una pregunta sobre la muerte con una frase que resumía el tono de muchas de sus intervenciones, cuando le preguntaron si pensaba a menudo en ella: “Yo no, pero ella sí piensa en mí”.









