Las experiencias de Franco Fagúndez, delantero de Independiente Santa Fe, y de Sebastián Botero, exasistente técnico de Independiente Medellín y entrenador del Bogotá FC, exponen cómo las lesiones, la soledad y el retiro prematuro pueden afectar la salud mental de los futbolistas, y el lugar que ocupan las redes de apoyo y la atención profesional durante esos procesos.
En este contexto, Infobae Colombia conversó con Santiago Vanegas, cercano al acompañamiento de Franco Fagúndez durante su etapa en Independiente Santa Fe, ofreciendo detalles sobre las dificultades que atravesó el uruguayo en México, marcadas por la distancia de su familia y una lesión que sufrió mientras jugaba en Santos Laguna. El futbolista también se refirió a ese período en una entrevista con TyC Sports el 27 de agosto de 2026.
Vanegas recordó el momento en el cual Fagúndez llegó a vivir momentos de soledad en México con una lesión de la rodilla a comienzos de 2025:
“Franco lo dijo públicamente: sufrió de depresión. En México tuvo un tiempo en el que estuvo solo, sin su familia, muy parecido a como llegó aquí a Bogotá. La lesión que tuvo allá, sumada a temas con la dirigencia en Santos y a no tener un grupo que lo apoyara, lo llevó a atravesar esa depresión de la que tanto ha hablado y a tener pensamientos muy duros”.
Y añadió: “Era sobre todo el tema de sentirse solo, porque no encontraba respaldo en un compañero, en un técnico, en una dirigencia o en algún hincha de Santos que lo hubiera conocido. No tenía el respaldo de nadie y estaba sin su familia. Sentir que no era importante y que a nadie le importaba lo que le pasara le dio muy duro allá en México”.
Vanegas afirmó que la situación se agravó por las dificultades deportivas que vivió Fagúndez después de lesionarse. Según su versión, el delantero uruguayo salió cedido tras perder espacio en el equipo mexicano.
“Después de la lesión prácticamente lo borraron en lo futbolístico. Por eso salió cedido y, afortunadamente, llegó a Santa Fe. Fue una combinación entre lo futbolístico, lo personal y la dirigencia. Allá estaba ahogado en sus pensamientos y en un bajón mental muy fuerte”.
En Bogotá, el futbolista encontró una red de acompañamiento fuera de la cancha y respaldo dentro del plantel. Vanegas sostuvo que ese entorno incidió en su adaptación a la ciudad y al club.
“El tema mental para un futbolista es muy importante. Siempre intentamos que sintiera que tenía aquí un amigo, alguien que estaba pendiente de él y a quien le importaba lo que le pasara. Que no saliera del entrenamiento y estuviera solo, sino que tuviera alguien con quien hablar, con quien reírse o con quien salir a comer. Sentirse querido, sentirse abrazado por la gente y encontrar un grupo que lo respalda ha sido muy importante para él. Venía de un año muy difícil en México, desde lo mental y desde lo futbolístico. Volver a sentirse querido y respaldado lo potenció muchísimo más”.
Sebastián Botero relató cómo las lesiones precipitaron su retiro a los 29 años
Las señales de alerta descritas por la Conmebol también permiten comprender las dificultades que pueden surgir cuando una lesión interrumpe la carrera de un futbolista. Sebastián Botero, exjugador colombiano que se retiró a los 29 años después de sufrir dos lesiones de ligamento cruzado, relató cómo la pérdida de su actividad profesional estuvo acompañada de una crisis emocional que lo llevó a buscar apoyo psicológico.
El exvolante, que pasó por Independiente Medellín (2003-2007), Dallas FC de Estados Unidos, Atlético Huila (2008-2009), Once Caldas (2009), Cúcuta Deportivo (2012) y Deportivo Rionegro, y que regresó al equipo de Neiva en 2013, atravesó un período de depresión después de que dos lesiones de ligamento cruzado interrumpieran su carrera y precipitaran su retiro.
Botero relató que el acompañamiento de su familia y el proceso terapéutico fueron parte de la reconstrucción que emprendió fuera de las canchas.
En una conversación con el pódcast Un Break, conducido por la periodista Luisa Londoño y Nicolás Sierra y publicado en YouTube el 8 de junio de 2026, Botero recordó que la primera lesión ocurrió cuando atravesaba un buen momento en el equipo de Neiva.
“Estaba en un muy buen momento en Atlético Huila, era capitán del equipo y sufrí una lesión de ligamento cruzado. Me operaron y la recuperación tomó casi un año. Cuando me recuperé, se terminó mi contrato con Huila y quedé sin equipo. Empecé a entrenar con la agremiación para prepararme para una nueva oportunidad, pero sufrí una lesión en el otro ligamento cruzado. En ese momento sentí que era una señal de la vida y de Dios. Tenía 29 años. Al principio no acepté ni asimilé lo que estaba pasando. Mi vida se volvió muy extraña y no encontraba un norte”.
Ese proceso derivó en un retiro temprano y abrió una etapa de depresión, pérdida de propósito y reconstrucción personal. En conversación con Infobae Colombia, Botero explicó que había concentrado su energía e identidad en el fútbol, sin prepararse para la posibilidad de dejar las canchas.
“Fue un momento bisagra en mi vida. Me retiré de manera temprana del fútbol profesional, a los 29 años, después de sufrir dos lesiones de ligamento cruzado. Siempre he sido una persona muy apasionada y le entregué toda mi energía al fútbol”.
“Durante ese período, quizá no me detuve a pensar en otros aspectos importantes de la vida. No me preparé para el momento en que dejara de ser ese personaje que uno desempeña como futbolista, que no necesariamente representa a la persona que es fuera de la cancha”.
“La vida me hizo parar y buscar respuestas hacia adentro, respuestas que necesitaba para recuperar mi paz, mi salud mental y mi norte. Tuve que pararme desde otro lugar”.
Botero describió la depresión como un período de oscuridad y destacó el acompañamiento de su familia y de su psicóloga. Su experiencia coincide con el planteamiento de Salgado sobre la necesidad de facilitar el acceso a la atención profesional y cuestionar la idea de que los hombres deben atravesar solos sus dificultades emocionales.
“Fue un momento duro. Quienes han atravesado una depresión saben que hay mucha oscuridad, que es difícil ver la luz y que uno llega a creer que no va a salir de ahí. Tuve el apoyo de mi familia y, sobre todo, de mi psicóloga. Ella me ayudó mucho a encontrar herramientas y respuestas. Al final, muchas de esas respuestas están dentro de uno, pero no siempre se atreve a mirar esa parte oscura que todos tenemos”.
Botero explicó que las lesiones que sufrió antes de su retiro en 2013 lo llevaron a replantearse su vida fuera de las canchas:
“Cuando uno enfrenta esos miedos y situaciones que durante mucho tiempo no ha querido mirar, empieza a encontrar paz y a perdonar muchas cosas que tenía acumuladas. Entendí que la vida era mucho más que mi trabajo como futbolista y que había otros fundamentos en los que debía fortalecerme. Ese proceso me permitió convertirme en el líder que considero que soy hoy, aunque sigo en formación. Cada vez tengo más herramientas para acompañar a otros seres humanos”.
La experiencia de Botero refleja una de las principales preocupaciones de las iniciativas internacionales de salud mental en el deporte: que los futbolistas encuentren espacios para hablar de sus dificultades y recibir acompañamiento más allá de los resultados deportivos.
Carolina Salgado plantea la forma en cómo los futbolistas pueden manejar las crisis de salud mental: este es el proceso
El acompañamiento que Fagúndez encontró en Bogotá abre una discusión sobre las dificultades que enfrentan los futbolistas para reconocer sus problemas emocionales y buscar ayuda. Carolina Salgado, psicóloga de la Universidad Konrad Lorenz, explicó a Infobae Colombia que los prejuicios asociados a la masculinidad pueden convertirse en una barrera para acceder a atención profesional.
En 2012, Naciones Unidas advirtió que el estigma asociado a la depresión lleva a muchas personas a no reconocer que necesitan atención o a no buscar tratamiento. El organismo citó datos de la Organización Mundial de la Salud, según los cuales menos de la mitad de quienes padecen depresión recibe tratamiento y, en algunos países, la cobertura es inferior al 10%.
“Aunque hoy se habla más de salud mental, eso no significa necesariamente que todas las personas estén buscando ayuda. Las Naciones Unidas advierten que millones de personas todavía no acceden al apoyo que necesitan debido al estigma, la discriminación y las barreras estructurales. Esa aparente contradicción también se observa en consulta”.
Salgado indicó que estas barreras pueden adquirir otra dimensión en el deporte profesional, donde la exigencia competitiva y los resultados suelen condicionar la forma en la que los jugadores afrontan sus dificultades.
“En el deporte, esos estereotipos pueden ser aún más marcados. Es un entorno donde se suele exaltar la fortaleza, el rendimiento y la capacidad de responder ante la presión. Eso puede dificultar que los deportistas reconozcan su malestar, hablen de lo que les ocurre o pidan apoyo”.
La psicóloga consideró que los clubes deberían contar con profesionales especializados en psicología deportiva, aunque advirtió que su labor no puede limitarse a evaluar de qué forma un problema emocional afecta el desempeño durante un partido.
“El psicólogo especializado en deporte debe abordar estos temas y considero que cada equipo debería contar con uno. Pero la atención no puede limitarse a cómo una afectación condiciona el estado del jugador cuando va a competir. También hay que mirar a la persona que está detrás del futbolista”.
Para Salgado, una de las señales de alerta aparece cuando la vida del deportista gira exclusivamente alrededor de su profesión. Explicó que la identidad de una persona debe sostenerse también en otras áreas, como los vínculos familiares, la pareja, las amistades y los espacios personales.
“Una señal de alerta es que la vida esté centrada solamente en la profesión. Somos muchas áreas de vida y, si todo gira alrededor de ser el mejor deportista y darlo todo en la cancha, las demás áreas pueden verse afectadas. Si además la profesión se vuelve un espacio estresante, en el que se esperan solamente resultados, la persona puede quedarse sin otros lugares que le generen bienestar. También necesitamos ser familia, pareja, amigos y personas por fuera del trabajo. Es importante fortalecer todas esas esferas”.
La especialista identificó el sueño y la alimentación como otros aspectos que deben observarse. Aclaró que las alteraciones persistentes en estos hábitos pueden requerir atención psicológica.
“Una persona que no está durmiendo bien requiere atención. El sueño es una de las variables que más puede afectar la salud mental: puede generar irritabilidad, dificultad para concentrarse y problemas para realizar las actividades cotidianas. También hay que revisar la alimentación. Si hay falta de apetito, cambios en las rutinas o problemas que se mantienen con el tiempo, son señales para buscar ayuda psicológica”.
Salgado resumió tres medidas que, a su juicio, pueden favorecer el bienestar de los deportistas: cuidar otras áreas de la vida, prestar atención a la alimentación y al descanso, y construir una red de apoyo con las personas de confianza en su entorno.
“Tener una red de apoyo es muy importante. Hay que contar con alguien con quien hablar y con quien uno pueda sentirse vulnerable: amigos, compañeros de equipo, entrenadores o familia. Si una persona se siente mal y no tiene a quién acudir, ahí puede crecer el problema, porque no pide ayuda. Las instituciones también deberían tener en cuenta esos tres elementos: que los deportistas fortalezcan otras áreas de su vida, que estén atentos al sueño y la alimentación, y que puedan construir redes de apoyo”.
Conmebol recomendó observar cambios y facilitar ayuda profesional
Las recomendaciones de Salgado coinciden con la guía de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), publicada el 9 de octubre de 2026, para reconocer posibles señales de alerta en la salud mental dentro de los entornos deportivos. El documento aclara que advertir un cambio no equivale a realizar un diagnóstico: es una guía que ayuda a percibir que una persona puede necesitar apoyo y a facilitarle el acceso a ayuda especializada.
La guía recomienda prestar atención cuando los cambios son nuevos, intensos, persistentes o distintos al comportamiento habitual, en especial si afectan la vida personal, las relaciones, el entrenamiento o el rendimiento. Entre las señales que enumera están las variaciones en el estado de ánimo, el aislamiento, las alteraciones del sueño, la pérdida de motivación, las dificultades de concentración, los cambios en el apetito y las quejas físicas frecuentes sin una causa clara.
También plantea una ruta para compañeros, cuerpos técnicos, médicos y personas cercanas: “observar, conversar, acoger y derivar”. La recomendación es escuchar sin juzgar, evitar minimizar el sufrimiento, elegir un momento privado para conversar y facilitar el contacto con un profesional. Si hay riesgo de autolesión o suicidio, la guía señala que la persona no debe quedarse sola y que se debe informar de inmediato al equipo médico para una evaluación urgente.
Estas son las diez señales de alerta identificadas por la Conmebol:
Cambio en el estado de ánimo: Tristeza, irritabilidad, ansiedad o cambios de humor diferentes de lo habitual.Aislamiento: Comienza a evitar a sus compañeros, la comida, las actividades grupales u otros momentos de convivencia.Alteraciones del sueño: Dificultad para dormir, sueño excesivo, despertares frecuentes o cansancio constante.Pérdida de interés o motivación: Menor interés por el entrenamiento, la competición o por actividades que antes eran importantes o placenteras.Dificultad de concentración o disminución de rendimiento: Dificultad para mantener la atención, tomar decisiones o realizar tareas que antes ejecutaba con normalidad.Cambios en el apetito, el peso o la relación con el cuerpo: Restricción alimentaria, ingesta excesiva, cambios importantes de peso o preocupación intensa por el peso, la apariencia o la composición corporal.Reacciones emocionales más intensas: Llanto frecuente, estallidos de ira, impulsividad, conflictos o dificultad inusual para afrontar errores, críticas, derrotas o presión.Aumento del consumo de alcohol, medicamentos u otras sustancias: Especialmente cuando se utilizan para dormir, relajarse, controlar la ansiedad o afrontar situaciones difíciles.Quejas físicas frecuentes sin explicación clara: Dolores, fatiga, molestias gastrointestinales, palpitaciones u otras quejas recurrentes pueden acompañar al sufrimiento emocional.Desesperanza, muerte o autolesión: Expresiones como “no puedo más”, “nada vale la pena” o referencias a la muerte nunca deben ignorarse. La autolesión o los pensamientos suicidas requieren una evaluación inmediata.
Qué es la campaña de ‘ReachOut’ y por qué la FIFA impulsa el diálogo sobre salud mental
ReachOut es una campaña lanzada en 2021 por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). La iniciativa nació luego de la pandemia del COVID-19 y busca visibilizar los síntomas de los problemas de salud mental, alentar a las personas a pedir ayuda y promover conversaciones con familiares, amigos o profesionales.
El mensaje de la campaña coincide con los factores que mencionó Carolina Salgado: la necesidad de contar con vínculos de confianza, identificar señales de alerta y acudir a atención profesional cuando el malestar persiste.
Paulo Wanchope Watson, exdelantero de la selección de Costa Rica y figura histórica del fútbol de su país, habló sobre ese tema en una publicación de la FIFA. El exjugador recordó que tuvo apoyo psicológico durante su etapa en el Derby County, de Inglaterra, y sostuvo que esa experiencia le permitió enfrentar momentos de presión.
“Por fortuna, el primer club de la Premier League para el que jugué en Inglaterra, el Derby County, fue uno de los primeros en tener un psicólogo deportivo profesional. Me ayudaron mucho al darme una salida para hablar y expresar cómo me sentía. Así fue como pude superar momentos de presión, con el apoyo de mi familia, compañeros de equipo y el psicólogo”.
Wanchope, que también ha trabajado como entrenador, afirmó que los futbolistas deben entender que su identidad no puede reducirse a la competencia y los resultados deportivos.
“Siempre les expreso la necesidad y la importancia de no estar enfocados solamente en el fútbol, sino también de aprender y desarrollarse en otros aspectos. Deben tener la oportunidad de relajarse y entender que la vida debe disfrutarse. Es un juego y es nuestra profesión, pero hay más en la vida que solo el fútbol”.
El exdelantero agregó que la presión puede llevar a los jugadores al aislamiento y remarcó la necesidad de pedir ayuda.
“Es bueno aumentar la conciencia entre los futbolistas y atletas para que tengan la confianza de expresar cómo se sienten. No estamos acostumbrados a hablar sobre todos los sentimientos de presión que tenemos en el fútbol. A veces, los futbolistas se aíslan por toda esa presión, no hablan con la gente sobre cómo se sienten. La clave es hablar y buscar ayuda”.
Los casos de Fagúndez y Botero muestran dos momentos diferentes de la vida de un futbolista: la búsqueda de estabilidad emocional durante su carrera y la reconstrucción personal después de un retiro inesperado.
Aunque sus experiencias fueron distintas, ambas muestran la importancia del acompañamiento familiar, las redes de apoyo y la atención profesional en una actividad donde las exigencias deportivas pueden ocupar gran parte de la vida de los atletas de alto rendimiento.









