Zoe Kazan pertenece a una de esas familias de Hollywood que han traspasado la herencia del cine de generación en generación. Su abuelo fue Elia Kazan, autor de obras tan emblemáticas como Un tranvía llamado deseo, Esplendor en la hierba o La ley del silencio y estuvo vinculado a la caza de brujas como delator. Su padre padre es el director Nicholas Kazan y su madre, Robin Swicord, guionista de películas que nos llevan de Prácticamente magia a El curioso caso de Benjamin Button.
Sus primeros pasos fueron como intérprete, en películas como Revolutionary Road, hasta que alcanzó notoriedad en el ámbito del cine independiente en títulos como Meek’s Cutoff, de Kelly Reichardt o Ruby Sparks, junto a su marido, Paul Dano que, además, constituyó su primer guion importante.
Ahora, debuta como creadora en una serie que tiene un significado muy especial para ella: la adaptación de Al este del Edén, del Premio Nobel John Steinbeck, la gran saga familiar americana que hablaba en clave alegórica del bien y del mal a través de dos parejas de hermanos que entroncaba con el mito bíblico de Caín y Abel.
Una novela convertida en obsesión familiar
Su abuelo, Elia Kazan, llevó al cine una parte de esta novela en 1955, con James Dean al frente del reparto. Ahora, ella, se encarga de ampliar toda la mitología de este clásico a través de una magnífica miniserie que se sitúa como una de las mejores versiones literarias del año, protagonizada por Florence Pugh, Christopher Abbott y Mike Faist.
“Cuando tenía quince años me obsesioné con este libro. Se me quedó grabado y constituía como una especie de misterio para mí. Lo he leído muchas veces desde entonces y, cada vez, encuentro algo nuevo”, dice Zoe Kazan en la rueda de prensa de presentación de Al este del Edén, refiriéndose a la novela de Steinbeck.
El ‘plot twist’ aparece cuando la creadora nos revela algo insólito: “No supe de la conexión que había entre el material y mi abuelo hasta después de leer el libro”.
Cuenta Zoe Kazan que creció en California y que sus padres la llevaron a Salinas, donde transcurre la historia. “Tenía que ir a la nave nodriza, de donde nació todo”, cuenta. Después, de adulta, continuó leyendo el libro y pidió a su agente que, si algún día quedaban libres los derechos, ella quería presentar una propuesta. “Tenía mi propia versión en la cabeza aunque, cuando tuve que presentarla, me puse muy nerviosa, se me olvidaron muchas cosas”, recuerda.
Una versión contemporánea
Lo que sí tenía claro es que su protagonista tenía que ser Cathy (Florence Pugh), esa madre que en la novela abandona a sus hijos gemelos y termina regentando un burdel, desencadenando la tragedia familiar. “A Cathy se la define al principio con la frase: ”A veces hay monstruos que nacen de padres humanos”, pero cien páginas más tarde, el autor añade, “He descrito a Cathy como un monstruo, pero ahora que he sacado mi lupa, la he examinado y he leído las notas al pie, pienso que quizá me equivoqué al hacerlo. Es fácil llamarla mala, pero si no examinamos por qué, no tiene sentido”. Yo quería respetar a Steinbeck, pero también tuve que deshacerme de algunos elementos propios de un hombre blanco de mediados de siglo que pudieran resultar misóginos. No podemos esperar que ningún artista viva fuera de su tiempo. Así que esta ha sido mi propia interpretación aquí y ahora», cuenta con respecto al personaje femenino, que cobra una entidad poderosa y más allá de lo ambiguo en la serie.
La misma operación la ha realizado con el personaje de Lee (interpretado por Hoon Lee), el fiel criado chino que se encarga de criar y educar a los hijos del protagonista, un hombre erudito que termina adquiriendo un peso especifico en la trama, más allá del racismo de la época.
En cuanto al reparto de la nueva versión de Al este del Edén, Kazan consiguió a su casting soñado: Florence Pugh como Cathy Ames, Christopher Abbott como Adam Trask y Mike Faist como el rebelde hermano Charles Trask. “Creo que todos todos hacen un trabajo espléndido porque sus papeles en ningún momento son blanco o negro, sino que nos permiten explorar la complejidad humana en toda su dimensión”, cuenta.
Siempre tuvo claro que quería adaptar el libro en formato serie: “Era algo que pedía el propio material, porque es una historia que se desarrolla a lo largo de los años y me permitía hacer una narración ‘intergeneracional’, algo que no se pudo abordar en la película de 1955″, cuenta.
Una de las cuestiones que siempre le interesaron más de la historia es el tema de la identidad, sobre todo en lo que respecta al aspecto luminoso y su reverso oscuro, que representarían los hijos de Cathy. “Creo que se puede cambiar, que no tiene sentido cargar con las cosas del pasado y castigarse por ello. Creo que decir ”me equivoqué» es algo muy poderoso. Y descubrí que el tema de ‘timshel’ y del “tú puedes” era algo que necesitaba entretejer en cada trama. Encontrar las maneras en que todos estos personajes lidian con el bien y el mal fue muy importante para mí“.
En ese sentido, piensa que la novela, y la serie continúan estando de actualidad en estos momentos porque habla de temas muy antiguos que, lamentablemente, siguen ocurriendo: “La lucha entre hermanos, en todos los sentidos, continúa siendo pertinente y el odio un arma muy poderosa”.












