Las fuerzas de seguridad empezaron este sábado a dispersar con gases lacrimógenos manifestaciones no autorizadas en Francia, que vive nuevas protestas sociales de chalecos amarillos, estudiantes y sindicatos una semana después de los disturbios que conmocionaron al país.
El gobierno de Emmanuel Macron está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
“Seremos intransigentes”, subrayó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, al anunciar el dispositivo policial: 70.000 agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, drones, etc.
Las autoridades acusan de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas”, especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de ciudades, para saquear tiendas.
Para retomar el control, decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores “legítimos”, en palabras de Macron, como sindicatos.
Además de Francia, importantes manifestaciones están previstas este sábado en Albania, Italia y España, en un contexto de movilización de la juventud, preocupación por el poder adquisitivo e impopularidad de los gobiernos.
A continuación, la cobertura minuto a minuto de una nueva jornada de protestas en Francia y Europa:
135 detenidos y armas incautadas
La policía francesa detuvo el sábado a 135 personas e incautó una variedad de armas mientras se desplegaba para manifestaciones en todo el país con órdenes de prevenir una reanudación de la violencia callejera, informó el ministro del Interior, Laurent Nunez.
Entre las armas confiscadas había bolas metálicas, perdigones de plomo, fuegos artificiales, tirachinas, bolas de acero, armas improvisadas, una katana y armas de airsoft, dijo, al tiempo que añadió que, hasta el momento, “no ha habido ningún incidente grave”.
Los “chalecos amarillos” convocan a una nueva manifestación
El movimiento de los Chalecos Amarillos de Francia, que ha ayudado a organizar protestas que sacuden al país, convocó el sábado a nuevas manifestaciones el 31 de octubre.
Los organizadores llamaron a realizar nuevas concentraciones y una sentada frente al Parlamento y los ayuntamientos de todo el país, condenando la “deriva autoritaria” del presidente Emmanuel Macron e instando a los ciudadanos a defender las “libertades públicas”.
Los miembros del movimiento de los Chalecos Amarillos, de base principalmente rural, se enfurecieron y se negaron a acatar la orden de la policía de París de modificar a última hora la ruta autorizada para una marcha organizada por sindicatos el sábado, desplazándola a las afueras de la capital.
El próximo sábado, “protestaremos por la libertad de protestar y por todas nuestras libertades”, declaró a los periodistas en la plaza de la Bastilla de París, el punto de partida original de la marcha, un coordinador de los Chalecos Amarillos.
Los primeros disturbios de la jornada se registraron en Lyon
En esa ciudad las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentrarse.
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Comercios cerrados
Ante las nuevas protestas, muchos comerciantes protegieron las vitrinas de sus negocios con tablones de madera, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus comercios de eventuales actos de vandalismo.
El pasado sábado, casi 3.000 tiendas se vieron afectadas en Francia.
“Sobre el terreno he visto bates de béisbol, barras de hierro y escopetas de caza”, advirtió el presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia, Alain Di Crescenzo, quien llamó a “bajar la persiana” y a “dejar actuar a la policía”.
Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y la Ópera de París cerraron excepcionalmente.









