Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis.
Se trata de la formación de un coágulo de sangre, o trombo, dentro de una vena, una arteria o el corazón. Ese coágulo puede reducir o interrumpir el flujo sanguíneo hacia tejidos y órganos, según la Cleveland Clinic.
La coagulación es un mecanismo normal que permite detener una hemorragia ante una lesión. Las plaquetas y proteínas de la sangre forman un tapón que el organismo suele disolver después de la recuperación del tejido. En la trombosis, el coágulo puede formarse sin que exista una lesión o no eliminarse de forma adecuada.
Si un trombo se desprende y circula por el cuerpo, recibe el nombre de émbolo. La Universidad de Utah señala que, si queda atrapado en un vaso más pequeño, puede causar una embolia e interrumpir el suministro de sangre en otra zona del organismo.
La entidad World Thrombosis Day vincula a la trombosis con tres causas frecuentes de muerte cardiovascular: el infarto, el ACV tromboembólico y el tromboembolismo venoso.
¿Cuáles son los tipos principales de trombosis?
Los dos tipos principales son la trombosis venosa y la trombosis arterial.
La trombosis venosa ocurre en una vena, que transporta la sangre desde los tejidos hacia el corazón. La forma más frecuente es la trombosis venosa profunda (TVP), que suele afectar las venas de las piernas, sobre todo la pantorrilla y el muslo, según el sitio especializado MedlinePlus. También puede presentarse en brazos, hombros, tórax o pelvis.
Si parte de un coágulo venoso llega a los pulmones, puede causar una embolia pulmonar. La Cleveland Clinic advierte que esta obstrucción puede afectar el flujo sanguíneo en las arterias pulmonares.
La trombosis arterial se desarrolla dentro de una arteria, que lleva sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo. Puede afectar las arterias coronarias o cerebrales y provocar un infarto o un ACV, de acuerdo con la red pediátrica vinculada a la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.
La misma institución indica que este tipo de trombosis puede relacionarse con la aterosclerosis. Las placas de grasa o calcio acumuladas en las paredes arteriales pueden romperse y favorecer la formación de un coágulo.
¿Por qué se forman los coágulos?
La trombosis puede aparecer por daño en la pared interna de los vasos sanguíneos, lentitud en el flujo de sangre o mayor tendencia a la coagulación. World Thrombosis Day denomina a estos factores la tríada de Virchow.
La inmovilidad puede disminuir la circulación. Puede ocurrir durante una internación, después de una cirugía, tras una fractura o en viajes de larga duración. MedlinePlus indica que permanecer sentado durante muchas horas puede elevar el riesgo de TVP cuando se combina con otros factores.
Los antecedentes personales o familiares de coágulos, algunos trastornos hereditarios de coagulación, el cáncer, enfermedades cardíacas o pulmonares y lesiones vasculares también pueden aumentar el riesgo, según la Cleveland Clinic.
El embarazo, el período posterior al parto, los anticonceptivos hormonales y los tratamientos de reemplazo hormonal pueden incrementar la probabilidad de trombosis venosa en algunas personas. La edad, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes, la presión arterial alta y el colesterol elevado figuran entre otros factores considerados por los equipos médicos.
¿Qué síntomas puede causar?
Los síntomas dependen de la ubicación del coágulo. Una TVP en la pierna puede provocar dolor, hinchazón, sensibilidad, enrojecimiento o cambios de temperatura en la piel. Suele afectar una sola extremidad, sobre todo la pantorrilla o el muslo.
En los brazos, puede causar hinchazón, dolor o cambios en el color de la piel. La Cleveland Clinic señala que, en algunos casos, no hay síntomas hasta que el coágulo limita la circulación o genera una complicación.
Si el coágulo llega a los pulmones, puede producir falta de aire, dolor o presión en el pecho, tos —a veces con sangre—, mareos y presión arterial baja, según la Universidad de Utah.
Cuando afecta el cerebro o las arterias del cuello, puede provocar debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo, dificultades para hablar, alteraciones visuales, confusión o pérdida del equilibrio. Una obstrucción en las arterias del corazón puede causar dolor en el pecho, falta de aire, náuseas, sudoración y molestias en brazos, espalda, cuello o mandíbula, de acuerdo con la Cleveland Clinic.
¿Cómo se diagnostica y trata?
El diagnóstico incluye antecedentes clínicos, examen físico, estudios por imágenes y análisis de sangre. MedlinePlus señala que la ecografía Doppler permite evaluar el flujo sanguíneo y es uno de los métodos usados para detectar una TVP.
También pueden indicarse tomografías, resonancias magnéticas, angiografías o venografías, según Stanford. Los análisis de sangre permiten detectar alteraciones de la coagulación.
El tratamiento depende de la ubicación y el riesgo asociado al trombo. Los anticoagulantes reducen la formación de coágulos nuevos y evitan que los existentes crezcan.
La Universidad de Utah explica que los medicamentos no disuelven de inmediato todos los coágulos. En algunos casos, los equipos médicos pueden indicar trombolíticos, catéteres, stents o cirugía. En la TVP, el tratamiento anticoagulante puede durar al menos tres meses.












