El trágico accidente de trenes en Urda ha vuelto a situar bajo escrutinio los fallos de señalización y las decisiones de circulación en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, diez meses después del accidente en Adamuz que se cobró la vida de 46 personas.
Un informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) publicado este jueves por la Cadena Ser ya reclamó en 2024 que eran necesarias medidas técnicas ante el alto riesgo de que una decisión humana derivase en circunstancias comparables. El documento analizó un rebase indebido de una señal en rojo por parte de un tren de Renfe Alta Velocidad en un tramo equipado con ERTMS (el sistema de señalización y protección de trenes), en la estación de Cuenca Fernando Zobel.
El informe advertía de que la única barrera eficaz frente a una posible colisión dependía por completo del factor humano. Es decir, que el responsable de circulación comprobase visualmente que el cantón estaba libre antes de autorizar al tren a reanudar la marcha. La investigación recogió que un rebase de señal podría desembocar en un accidente del mismo tipo que el de Urda. Desde 2023, la CIAF ha contabilizado 15 rebases instruidos por el centro de control.
En el caso de Urda, se autorizó el rebase de una señal pese a que el tren Iryo continuaba detenido en el mismo cantón, una decisión que el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de inexplicable. El informe ha recopilado además nueve incidencias de señalización solo en el tramo de Urda desde 2024.
Robos de cable en el entramado de Urda
La sucesión de anomalías se suma a los problemas que los avisos oficiales han comunicado sobre la infraestructura en los últimos meses, que relatan fallos de señalización y robos de cable en los tramos de Urda, Malagón, Yeles, Mora y Orgaz. Sin ir más lejos, el pasado mes de julio, un robo de cableado en la comarca toledana de La Sagra provocó retrasos en esta línea.
En septiembre, una serie de inspecciones realizadas por la Guardia Civil terminaron con la intervención de 37 kilos de cable de cobre en diversas chatarrerías toledanas. El aumento de incidencias ha obligado a Adif a incorporar dos patrullas de seguridad adicionales para controlar el vallado en esta zona, en coordinación con las fuerzas de seguridad del Estado.
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