Un pequeño animal de agua dulce puede mantenerse sin signos de envejecimiento, hasta que baja la temperatura. Se trata de la Hydra oligactis, una especie que, con alimentación y condiciones térmicas adecuadas, conserva esa capacidad excepcional. Una investigación de la Universidad de Innsbruck examinó cómo el frío activa su reproducción sexual y desencadena el deterioro biológico.
La clave está en una transición que transforma su forma de generar descendencia. Este pólipo suele reproducirse asexualmente mediante clonación, sin espermatozoides ni óvulos. Ante las bajas temperaturas, comienza a producir células sexuales, un cambio que el equipo analizó a través de sus efectos sobre el metabolismo.
El cambio podría relacionarse con su vida en lagos de alta montaña: los embriones de reproducción sexual resisten temperaturas más bajas, mientras los progenitores pierden su inmortalidad. Otras hidras no envejecen, incluso bajo estrés ambiental o durante su ciclo reproductivo.
El trabajo, publicado en Aging Cell, no plantea que los resultados en Hydra puedan trasladarse de manera directa a las personas, pero sitúa a esta especie dentro de un marco comparativo para estudiar el proceso de vejez.
El frío cambia el metabolismo y acelera el envejecimiento
Las biólogas Nicki Marami-Zonouz e Ilse Kranner, integrantes del programa doctoral ARDRE, estudiaron los productos metabólicos de Hydra oligactis para identificar qué sucede durante el proceso de vejez inducido por el frío.
El metabolismo comprende las reacciones químicas que permiten a un organismo obtener y utilizar energía, además de mantener sus funciones vitales.
El análisis mostró una huella bioquímica del envejecimiento: algunos compuestos aumentaron de manera gradual a medida que avanzaba el deterioro; otros descendieron de forma constante, y un tercer grupo alcanzó sus valores más altos cuando los animales llegaron a la madurez sexual.
Los resultados distinguieron respuestas entre machos y hembras. Según el trabajo, esa diferencia fue destacada porque el metabolismo femenino sigue poco representado en estudios biomédicos. La comparación permitió observar que el deterioro no sigue exactamente el mismo curso en ambos sexos de este pólipo.
La producción de espermatozoides y óvulos coincidió, además, con señales de muerte celular masiva y controlada, denominada apoptosis. Se trata de un mecanismo mediante el cual las células eliminan su propia actividad de forma programada.
En términos bioquímicos, el fenómeno estuvo asociado a un incremento pronunciado del ácido úrico, que surge de la degradación de purinas y puede ser consecuencia de esa eliminación celular.
La taurina revirtió la transición reproductiva en las hidras
Uno de los hallazgos centrales fue la reducción de la taurina a medida que las hidras envejecían. La sustancia es un ácido aminosulfónico esencial para los seres humanos y participa en diversas funciones del organismo. En los animales examinados, su caída acompañó el paso desde la reproducción asexual hacia la sexual.
Cuando los investigadores suministraron taurina a las hidras, observaron un “proceso antienvejecimiento” que revirtió la transición reproductiva. Es decir, la suplementación impidió que los pólipos avanzaran hacia el mecanismo sexual desencadenado por las bajas temperaturas, según los resultados recogidos en el estudio.
La observación se vincula con investigaciones previas en mamíferos, donde se constató que los niveles de taurina disminuyen con la edad y que su administración puede extender el período de vida saludable.
Un modelo para estudiar el envejecimiento
El coautor Bert Hobmayer, del Instituto de Zoología, señaló: “Con los resultados de este estudio, podemos, por primera vez, vincular el envejecimiento de estos animales primitivos con el de los vertebrados y los humanos”.
También indicó que la especie permite establecer una comparación directa con otras hidras consideradas inmortales y añadió que “la Hydra oligactis constituye, por lo tanto, un vínculo fascinante entre los vertebrados y las hidras”, organismos mucho más antiguos desde el punto de vista evolutivo.
Aunque presenta una estructura corporal simple y pocos tipos de células, comparte una parte importante de su composición genética con los vertebrados, lo que la convierte en un posible organismo modelo para analizar mecanismos básicos del deterioro.







