La empresa asturiana de ingeniería TSK caía casi un 6% en Bolsa este miércoles tras ordenar la Justicia británica el pago de 90,7 millones de dólares (81 millones de euros) en avales por la paralización de su proyecto para la construcción de la Central de Ciclo Combinado de Temane (Mozambique), de 450 megavatios (MW).
En concreto, en torno a las 11.00 horas, los títulos de la compañía se dejaban un 5,95%, hasta los 6,88 euros, siendo una de las mayores caídas de todo el mercado, solo superada por Berkeley Energía.
La sentencia del Tribunal Comercial de Londres a la que ha tenido acceso Europa Press ordena al Banco Santander a abonar de inmediato estas garantías reclamadas por la Central Térmica de Temane (CTT), cuyo contrato de ingeniería (EPC) fue adjudicado a la asturiana TSK.
El desencadenante de este litigio fue que en abril del pasado año 2025, TSK rescindió el contrato alegando fuerza mayor debido a los efectos del ciclón ‘Filipo’.
Tal y como ha explicado ‘Expansión’, quien ha adelantado el contenido de la sentencia, CTT rechazó esta rescisión, por lo que requirió a Banco Santander la ejecución formal de los avales.
Ante esta situación, TSK ha querido dejar claro, mediante un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) este miércoles, que no forma parte de dicho procedimiento judicial. Cabe recordar que fue hace casi seis años, en diciembre de 2020, cuando TSK informó de la realización de este proyecto.
En ese momento, explicó que el grupo energético Globeleq, con sede en Londres, le había adjudicado este contrato, valorado en más de 300 millones de euros. Esta inversión serviría como ancla para la construcción de aproximadamente 600 kilómetros de líneas de transmisión en alta tensión a lo largo del país, permitiendo el desarrollo de infraestructuras y el crecimiento industrial de Mozambique, con inversiones de más de 2.000 millones de dólares (1.787 millones de euros).
Toda esta actuación contaba con el apoyo del Banco Mundial, el fondo Noruego de Desarrollo, el Banco Africano de Desarrolllo y el Banco Islámico de Desarrollo.











