Paco Aguado
Zaragoza, 18 oct (EFE).- Los jinetes Diego Ventura, que cortó una oreja, y Duarte Fernandes, con obtuvo de cada toro, protagonizaron esta tarde de domingo un vibrante rejoneo en el festejo que cerraba la feria del Pilar de Zaragoza y, a la vez, la temporada taurina española de 2026 en plazas de primera categoría.
La tarde del cierre del abono pilarista contó con momentos de gran interés, favorecidos por el buen juego que dieron en su conjunto los voluminosos «murubes» de Ángel Sánchez y Sánchez, casi todos de un buen y templado galope para acudir a los cites y seguir a las cabalgaduras de los tres rejoneadores que hicieron el paseíllo con diez minutos de retraso.
Dado que sigue de reforma la carpa que cierra el coso de la Misericorida desde hace más de treinta años -es, de hecho, el primer ruedo que se cubrió en España- las lluvias caídas sobre la ciudad desde horas antes obligaron a acondicionar la arena para facilitar el movimiento de las cabalgaduras, que no tuvieron luego mayor problema para lidiar al buen encierro salmantino.
La primera oreja se la llevó Diego Ventura del que hizo segundo, al que hubiera cortado incluso otra de no pinchar dos veces antes del rejonazo definitivo, en tanto que cuajó de principio a fin a un toro bajo y suelto de carnes al que ya fijó de salida de forma magistral.
La faena del sevillano continuó en un altísimo nivel desde el primer encuentro con las banderillas, preparado con un galope de costado de ajuste milimétrico que le sirvió para templar las fuertes arrancadas con el valor y la potencia de su nuevo caballo «Oro negro», lo que luego le permitió recrearse en todos los embroques, como en la batida con que clavó el tercer arpón, ya con «Quitasueños», sin apenas moverse del sitio.
Un final con dos rosas y con dos banderillas cortas en la suerte del violín precedió a los pinchazos que, con el de Sánchez ya muy aquerenciado en tablas, impidieron que la notable actuación de Ventura tuviera el doble premio que merecía, de la misma forma que otro par de fallos con el rejón de muerte le negaron, al menos, un trofeo por su meritoria labor con el quinto, de 659 kilos.
Este fue el toro que marcó más la querencia hacia los adentros ya desde su salida, prácticamente desentendiéndose de la lidia, pero el que ha terminado líder del escalafón ecuestre acercó a encelar al reservón para sostenerlo en los medios y cuajarle varias suertes de máximo ajuste, ya al quiebro o un soberbio par a dos manos sobre «Bronce», el infalible bayo de su cuadra.
También vibrantes y muy aplaudidas, aunque algo menos rotundas, fueron las dos faenas de Duarte Fernandes, que conectó mucho con el tendido zaragozano desde mitad del segundo tercio de un primero de lote noblote pero medido de fuerzas y con el que tardó un tanto en acoplarse.
Pero fue en la segunda parte de su trabajo, con las batidas y las piruetas inversas sobre el castaño «Potosí», cuando el joven portugués encontró la vía para lograr ese trofeo que, con el público a favor, le concedieron tras un rejonazo fulminante a un toro ya muy apagado.
Más completa iba a ser su actuación con el sexto, voluminoso pero con una soltura de carnes que le ayudó a prolongar sus templados galopes y a acudir con prontitud a los cuatro encuentros de Duarte con las banderillas, especialmente el primero, que resultó un quiebro prácticamente perfecto.
Los adornos con que calentó al tendido y los alardes de doma hicieron que se desatara una fuerte petición de una segunda oreja de ese toro, que le hubiera abierto la puerta grande, pero que el presidente le negó ateniéndose al defectuoso rejonazo, que quedó bajo y enhebrado, con el que acabó con el de Sánchez.
Rui Fernandes, el tío de Duarte, lidió y clavó hierros con corrección y limpieza al que abrió plaza, que derrochó clase y temple y le puso en bandeja un triunfo que no sólo perdió con sus fallos con los aceros de muerte, lo mismo que le sucedió con un cuarto, también de más de 600 kilos, muy distraído y bajo de raza, con el que se dilató hasta lograr el momento de mas nivel de su paso por el Pilar: un recreado y lento para a dos manos con el que provocó una petición de oreja insuficiente.
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FICHA DEL FESTEJO:
Seis toros, despuntados para rejones, de Ángel Sánchez y Sánchez, de desigual cuajo dentro de su amplio volumen y peso, y de juego muy manejable en conjunto dentro, con el primero como más destacado por su mayo duración y clase.
Rui Fernandes, con casaca tabaco y oro: pinchazo, rejonazo muy trasero contrario y descabello (palmas tras aviso); pinchazo y rejonazo trasero contrario (ovación tras leve petición de oreja).
Diego Ventura, de chaquetilla negra con adornos en azabache: dos pinchazos y rejonazo trasero contrario (oreja); dos pinchazos y rejonazo contrario (ovación).
Duarte Fernandes, con chaquetilla gris perla: pinchazo y rejonazo contrario fulminante (oreja con petición de la segunda); rejonazo caído y enhebrado (oreja con fuerte petición de las segunda).
Séptimo y último festejo de la feria del Pilar de Zaragoza, con lleno en los tendidos (unos 10.000 espectadores) en tarde fría y lluviosa, lo que obligó a que el festejo comenzara con diez minutos de retraso para acondicionar el ruedo. EFE
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