Esta vasca, que cumplirá 102 años el próximo octubre, reconoce que en un siglo la sociedad ha cambiado mucho, y admite que el proceso de envejecimiento no le ha supuesto un trauma
Esta vasca, que cumplirá 102 años el próximo octubre, reconoce que en un siglo la sociedad ha cambiado mucho, y admite que el proceso de envejecimiento no le ha supuesto un trauma