El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva votó en São Bernardo do Campo, municipio vecino a São Paulo, durante la segunda vuelta presidencial y afirmó que la movilización de sus simpatizantes respondió a la defensa de derechos conquistados.
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que busca un cuarto mandato no consecutivo, emitió su voto a las 10.02 hora local en la escuela estatal João Firmino Correia de Araújo, donde estuvo acompañado por su esposa, Rosângela “Janja” Lula da Silva, el vicepresidente Geraldo Alckmin y aliados políticos.
Lula reivindicó la movilización de sus seguidores
Lula sostuvo que la campaña para la segunda vuelta registró las “mayores manifestaciones políticas” de los últimos 50 años en Brasil. Tras depositar su voto, dijo a los periodistas: “Lo que vi en esta segunda vuelta no fue por un partido político, no fue por un sindicato. El pueblo fue a la calle a defender sus conquistas”.
El mandatario afirmó que la población salió a respaldar sus derechos ante la elección presidencial. Según declaró después de votar, la campaña no se limitó a estructuras partidarias o sindicales, sino que reunió a votantes que buscaban “defender sus conquistas” frente a la disputa con su rival.
El presidente, que cumplirá 81 años el próximo martes, también dijo que esperaba imponerse en la votación. “Esperamos ganar las elecciones”, manifestó el líder del PT, antes de referirse a la participación de sus seguidores durante la campaña.
Críticas a Flávio Bolsonaro y denuncias de violencia
Lula alertó sobre episodios aislados de violencia política registrados en las horas previas a los comicios, entre ellos el lanzamiento de un ladrillo contra una militante del PT en la ciudad de Montes Claros. “Es una demostración de lo que está en juego”, declaró.
El presidente dirigió duras críticas contra su rival, el senador Flávio Bolsonaro, a quien llamó “un miliciano” y una “persona descalificada moral y éticamente”. También sugirió que era corrupto.
Lula afirmó además que Bolsonaro era “un mentiroso”. “Estamos compitiendo con un ciudadano llamado mentira”, declaró, y agregó: “No es capaz de decir una sola verdad en ningún momento (…). Estoy convencido de que el pueblo brasileño jamás permitirá que un miliciano ocupe el Palacio de Planalto”.
“Nunca imaginé disputar una elección con una persona descalificada, un miliciano”, remató.
Los sondeos y el cierre de la votación
El mandatario planteó que el electorado debía decidir entre respetar la bandera brasileña o elegir a un grupo político que, según dijo, “quiere gobernar con la bandera estadounidense”.
Flávio Bolsonaro votó más temprano en una escuela de Río de Janeiro, unos 25 minutos después de la apertura de las urnas. Unos 158 millones de brasileños estaban llamados a elegir entre ambos candidatos en la segunda vuelta.
Los sondeos de Quaest y Datafolha difundidos el sábado mostraron un empate técnico, con una ventaja de 51% para Bolsonaro frente al 49% de Lula. En la primera vuelta del 4 de octubre, Bolsonaro obtuvo el 47% de los sufragios y Lula el 45%. Los colegios electorales permanecieron abiertos entre las 08.00 y las 17.00 hora local, antes del escrutinio mediante el sistema de votación electrónica implantado en Brasil hace tres décadas.









