Cuenca, 24 oct (EFE).- La catedral de Cuenca celebra su día, como viene haciendo cada penúltimo sábado de octubre desde 2013, con un programa de actividades en el que este año tiene un especial protagonismo el artista Gerardo Rueda, que creó doce de las vidrieras abstractas del tempo, por el centenario de su nacimiento.
Como cada año, este día cuenta la que es una de las primeras catedrales góticas de España cuenta con programa de actividades en el que la cultura, el patrimonio y la música son protagonistas, y en el que en esta ocasión tiene una especial presencia Gerardo Rueda (1926-1996) coincidiendo con la conmemoración del centenario del nacimiento del que fue creador de doce de los vitrales abstractos del templo.
Las vidrieras de Rueda se caracterizan por su luz y por su color, según las ha definido en declaraciones a EFE Jacinto Cuesta, maestro vidriero y miembro de Vítrea, la cooperativa que hizo las vidrieras abstractas de la catedral de Cuenca, que fueron diseñadas además de por Rueda, por Gustavo Torner, por Bonifacio Alfonso y por Henry Dechanet.
Cuesta ha explicado que Rueda eligió instalarlas en la parte del coro porque era una parte que venía muy bien para hacer su trabajo, caracterizado por los ‘collages’.
«La vidriera es luz y color y en todo espacio hay que saber administrarla», ha subrayado Cuesta, que ha asegurado que Gerardo Rueda «es el que mejor representa el mundo de la vidriera a través del color» en la temática religiosa de la Divina Comedia a finales de los años 80 y principios de los 90.
El maestro vidriero ha señalado que a pesar de jugar siempre con sus ángulos y sus formas rectas, en los diseños de estos óculos Rueda «se liberó a través de los ‘collages’ para crear su parte más libre, más poética y armoniosa».
También ha comentado que el artista eligió para los vitrales que diseñó el círculo, una forma geométrica que no había utilizado nunca «y que religiosamente simboliza el cielo».
La catedral conquense alberga muchos estilos artísticos, ha indicado Jacinto Cuesta, que ha mantenido que «quien mejor lo pudo definir» fue José Guerra Campos, el obispo de Cuenca en aquel momento, que mantuvo que «de cada época hay que coger lo mejor».
Y así ocurrió con la incorporación del arte abstracto y moderno dentro de este espacio «que es luz y color», ha destacado el maestro vidriero.
Aunque la decisión de colocar vidrieras abstractas, que fueron inauguradas en abril de 1995, provocó controversia en el sector religioso de aquella época y recibió críticas desde la Cámara de Comercio hasta «la propia comisión del clero artística».
«Los pintores, los artistas, todo el mundo decía que cómo iban a meter una vidriera de estas características, y ahora casi vienen más a verlas que a la propia catedral», ha recalcado Cuesta.
El centenario del nacimiento de Gerardo Rueda se está conmemorando en el templo conquense con una exposición en la que se pueden ver bocetos de sus obras, cartas que se intercambiaba con Fernando Zóbel y obras inéditas que guardaba en su casa.
Esta muestra, que es comisariada por el capellán mayor y director de la catedral de Cuenca, Miguel Ángel Albares, ha sido cedida por el hijo del artista, José Luis Rueda. EFE
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