Los canales de Xochimilco se preparan para transformarse una vez más en el escenario de una de las experiencias más impactantes de la temporada de Día de Muertos. “La Llorona” vuelve al embarcadero de Cuemanco con un montaje que combina teatro, danza, música en vivo, luz y agua, mientras el público navega en trajinera hacia el corazón de una leyenda que ha sobrevivido durante siglos.
La producción, encabezada por Pedro Nicolás López, reúne a más de 50 actores en escena y una pirámide monumental que se convierte en símbolo central del espectáculo. La propuesta busca que espectadores mexicanos y visitantes de todo el mundo descubran, a través de rituales, danzas y música en vivo, una historia que muchos creen conocer pero cuyo origen pocos han explorado a fondo.
Fechas, horarios y boletos
La temporada de “La Llorona” se extiende del 2 de octubre al 22 de noviembre de 2026. Del 2 al 18 de octubre, las funciones se ofrecerán los viernes, sábados y domingos a las 18:00 horas. A partir del viernes 23 de octubre, se sumará un segundo horario, con presentaciones a las 18:00 y a las 21:00 horas.
Para los días de mayor afluencia, la organización añadió una función extra a las 23:00 horas el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre, coincidiendo con las celebraciones de Día de Muertos.
La experiencia completa tiene una duración de tres horas. El precio del boleto es de 700 pesos y ya está disponible en xochimilcoexperience.com y en la plataforma Ticket Planet.
La leyenda que da vida al espectáculo
El montaje entrelaza dos historias separadas por siglos que comparten un mismo destino y un mismo lamento. Antes de la conquista, Cihuacóatl lloraba por sus hijos y anunciaba con su llanto la caída de un imperio. Siglos después, Marina, traicionada y consumida por el dolor, comete un acto que la condena para la eternidad.
Según el material de la producción, ambas historias se entrelazan hasta convertirse en un solo lamento. Así nace “La Llorona”: un alma que vaga entre la vida y la muerte, que busca a sus hijos y arrastra en su llanto a todo aquel que se cruce en su camino.
El origen prehispánico de esta figura se remonta a Cihuacóatl, una de las deidades que, según el Códice Aubin, acompañó a los mexicas durante su peregrinación en busca de Aztlán. La diosa era representada con una boca grande en actitud de devorar, cabellera larga y un manto blanco.
De acuerdo con los registros de fray Bernardino de Sahagún, poco antes de la llegada de los españoles los habitantes de Tenochtitlan escuchaban por las noches a una mujer que gritaba “hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos” y “hijitos míos ¿a dónde os llevaré?”. Este lamento fue interpretado por los sacerdotes mexicas como uno de los presagios funestos que anticipaban la destrucción del imperio ante la llegada de los conquistadores.
La historiadora Guadalupe Villa, del Instituto Mora, explicó que la leyenda se transformó después de la conquista: “Se decía que se trataba de una mujer indígena que había tenido tres hijos con un español, pero que él después se casó con una mujer de alcurnia. Ella, en venganza, mató a los hijos y se volvió loca”.
La segunda historia que retoma el espectáculo es la de Marina, nombre de bautismo de Malintzin, la mujer nahua entregada como esclava a los españoles en 1519 y que se convirtió en intérprete de Hernán Cortés. Algunas versiones de la tradición popular la identifican con La Llorona o incorporan elementos de su historia al origen de la leyenda, aunque se trata de una interpretación sin sustento histórico documentado.
Una de las versiones más difundidas sostiene que Marina lloraría para siempre tras haber traicionado a su pueblo al aliarse con los españoles. Otras variantes de la tradición oral señalan que ahogó a los hijos que tuvo con Cortés en venganza por su abandono.
El propio origen geográfico de la leyenda remite a Xochimilco. Registros de tradición oral sitúan el punto de partida del mito en el pueblo xochimilca, donde la diosa Quiláztli-Cihuacóatl era venerada como protectora del lugar antes de que los conquistadores españoles transformaran su historia en la figura popular de La Llorona.
Detrás de la producción
Pedro Nicolás López, responsable de la producción, detalló el sentido detrás de los elementos escénicos que conforman el montaje. “A través de rituales, danzas y música en vivo, la puesta en escena revive la grandeza de las civilizaciones originarias y muestra el impacto de la conquista”, explicó.
Sobre la pirámide monumental que domina la escenografía, el productor fue específico respecto a su significado: “La pirámide monumental, como parte de la producción, se convierte en símbolo de resistencia, memoria y espiritualidad”, señaló.
Esa combinación de elementos visuales y sonoros es, según la propia producción, lo que transforma los canales de Cuemanco en lo que describen como un momento inolvidable. El agua de los canales, la iluminación diseñada para la ocasión y el sonido en vivo funcionan como los tres ejes técnicos sobre los que se sostiene la experiencia inmersiva.
Elenco y elementos escénicos
El espectáculo cuenta con un elenco extenso que da vida a los distintos personajes de la trama. El papel de La Llorona es interpretado de forma alternada por Pilar Couto y Mayra Sierra. Ana Ligia García encarna a Cihuacóatl, mientras que Héctor Iván González da vida a Moctezuma.
El resto del reparto incluye a César Gerardo Torres como el Sacerdote, Everardo Arzate en el papel del Fraile, Gustavo Sánchez como el Narrador y Daniel Ducoing como el Capitán. Alan Téllez interpreta a Don Rodrigo de Alvarado, en tanto que Vicente Iribarren, Carlos Ibarra, David Sánchez y Ricardo dan vida a los personajes españoles de la historia.
Completan el elenco los guerreros interpretados por Rogelio del Merol, Rodrigo Ostap y Alberto Sánchez, quienes participan en las secuencias de danza y combate que forman parte de la narrativa.
Este despliegue de más de 50 actores en escena, sumado a la pirámide monumental y las danzas tradicionales, conforma un montaje pensado para desarrollarse en movimiento, con el público navegando entre los distintos puntos donde se desarrolla la acción a lo largo de los canales.
Una tradición que se renueva cada año
“La Llorona” es impulsada por la unión de trajineros de Xochimilco junto con la productora Xochimilco Experience. Esta alianza busca ofrecer una experiencia que combine el atractivo turístico de las trajineras con un relato que profundice en las raíces culturales del país.
La producción plantea que el objetivo es que cada espectador, año con año, comparta el mensaje de las tradiciones mexicanas a partir de esta puesta en escena. La frase que acompaña la campaña de difusión resume la propuesta: todos conocen la leyenda, pero pocos conocen el origen.
De esta manera, el montaje se posiciona como una experiencia que busca sostenerse en el tiempo dentro del calendario de actividades vinculadas al Día de Muertos en la Ciudad de México, con Xochimilco como escenario natural para este tipo de relatos que combinan mitología, historia y tradición popular.












