20 de Octubre del 2026, 17:19 hs.
Desde la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes se llevan adelante investigaciones para mejorar la fertilización del arroz, optimizar el uso de nutrientes, sostener el rendimiento y la calidad del grano y contribuir a una producción más eficiente; para lo cual es fundamental conocer las necesidades del cultivo y la capacidad del suelo para aportar nutrientes.
La fertilización es uno de los factores clave para alcanzar buenos rendimientos. Sin embargo, establecer una estrategia eficiente requiere conocer las demandas del cultivo, la respuesta de los distintos materiales genéticos y la dinámica de los nutrientes durante el ciclo.
“Trabajamos para conocer cuánto necesita el cultivo, cuándo lo necesita y cómo podemos lograr que los nutrientes aplicados sean aprovechados de la manera más eficiente posible”, explicó la Ing. Agr. Luciana Herber.
Una de las principales líneas de investigación está centrada en la fertilización nitrogenada; por su importancia en el crecimiento, el rendimiento y la calidad del arroz. Es así que, durante las últimas campañas, se evaluaron diferentes dosis de nitrógeno y curvas de respuesta a la aplicación de urea en materiales de reciente incorporación al mercado; entre ellos Karandú INTA CL, Angirú INTA CL, Ivaté INTA CL, Alfredo INTA y Vicente INTA.
También se estudian distintas estrategias de fraccionamiento del nitrógeno, especialmente en materiales de alto potencial productivo, para determinar cómo el momento de aplicación influye en la respuesta del cultivo.
“Una misma dosis de nitrógeno no necesariamente genera la misma respuesta en todos los materiales. Por eso es importante estudiar cada genotipo y encontrar estrategias de manejo que permitan aprovechar mejor el potencial productivo del cultivo”, señaló Herber.
Se desarrollan además curvas de absorción de macro y micronutrientes para conocer cómo evoluciona la demanda nutricional durante el ciclo y aportar información para ajustar las dosis y los momentos de aplicación. Los ensayos incluyen también fósforo, potasio y azufre; así como nuevas alternativas nutricionales, entre ellas bioestimulantes, biofertilizantes y fertilizantes líquidos y foliares.
“Buscamos que la recomendación de fertilización no esté orientada solamente a obtener más kilos por hectárea, sino a lograr una producción eficiente, con buena calidad y con un uso racional de los insumos”, destacó Herber.
Estos estudios se complementan con los análisis de suelo, que aportan información fundamental para conocer la disponibilidad de nutrientes y orientar las decisiones de fertilización: en términos simples, la fertilización debería cubrir la diferencia entre lo que el cultivo necesita y lo que el suelo es capaz de aportar. Las curvas de absorción indican cuánto y cuándo demanda nutrientes el arroz; el análisis de suelo, en cambio, permite estimar la oferta de cada lote.
Esta información es especialmente relevante en Corrientes, donde los suelos arroceros presentan una gran variabilidad en textura, contenido de materia orgánica y capacidad de aporte de nutrientes, por lo que una misma recomendación difícilmente se ajuste a todos los ambientes.
“El análisis de suelo es tan bueno como la muestra que llega al laboratorio. Es decir, si la muestra no representa al lote, cualquier recomendación de fertilización partirá de un dato equivocado. En el cultivo de arroz, además, la interpretación de los resultados presenta particularidades, ya que la inundación modifica las condiciones químicas del suelo. Por eso, es fundamental trabajar de manera articulada entre el laboratorio y los ensayos de fertilización, para generar y ajustar criterios de interpretación y recomendaciones a las condiciones de los suelos y sistemas arroceros de nuestra región”, explicó la Ing. Agr. Soledad Rey Montoya.
El análisis de tejidos vegetales también permite evaluar el estado nutricional del cultivo durante su desarrollo e identificar posibles deficiencias o excesos de nutrientes.
A través de ensayos y trabajo conjunto entre equipos técnicos y el laboratorio; desde la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes se genera información para ajustar las recomendaciones de fertilización, optimizar el uso de insumos y contribuir a una producción arrocera más eficiente y sustentable.

Imágen ilustrativa.








