El actor de doblaje japonés Kenjiro Tsuda, conocido por interpretar a Kento Nanami en el anime Jujutsu Kaisen y por su participación en títulos como Yu-Gi-Oh!, llevó a TikTok ante la justicia de Japón por el presunto uso no autorizado de una voz creada con inteligencia artificial que imitaba la suya. El artista sostuvo que una cuenta anónima aprovechó su tono de barítono para narrar videos sobre leyendas urbanas, ocultismo y fenómenos paranormales.
Según la demanda, el perfil publicó al menos 188 videos desde julio de 2024 y reunió más de 200.000 seguidores. Tsuda afirmó que nunca autorizó la reproducción sintética de su voz y que el contenido buscaba beneficiarse de su reconocimiento comercial. La cuenta, identificada como “Nanami” y asociada visualmente con el personaje que el actor interpreta en Jujutsu Kaisen, habría obtenido ingresos mensuales de entre 500.000 y 750.000 yenes (entre USD 80 mil y 120 mil).
La justicia de Japón reconoció el pedido de Kenjiro Tsuda
El Tribunal de Distrito de Tokio reconoció que la voz de una persona puede recibir protección jurídica bajo un criterio similar al derecho a la imagen cuando se utiliza sin autorización para aprovechar su valor comercial. La jueza Aya Takahashi sostuvo que “la voz humana simboliza la personalidad individual, al igual que el retrato de una persona”, según el documento judicial citado por Associated Press.
La decisión respondió a la demanda que Kenjiro Tsuda presentó contra TikTok por los videos de una cuenta anónima que, de acuerdo con el actor, utilizaba una réplica generada con inteligencia artificial de su voz. El perfil difundía relatos sobre leyendas urbanas, ocultismo y fenómenos paranormales, y combinaba esas narraciones con una imagen vinculada a Kento Nanami, el personaje de Jujutsu Kaisen al que Tsuda presta su voz.
La Justicia consideró que el uso de una voz con el objetivo de explotar el atractivo comercial de su titular puede constituir una infracción de sus derechos de imagen. La jueza señaló que esa protección procede cuando el propósito es aprovechar de forma exclusiva la fama o el reconocimiento asociados con esa voz, de acuerdo con The Guardian. TikTok había planteado que se trataba de una voz masculina genérica y que la supuesta semejanza con Tsuda dependía de una apreciación subjetiva.
Pese al reconocimiento judicial, el tribunal desestimó el pedido para retirar los videos. Según EFE y Associated Press, la cuenta ya había sido eliminada cuando se emitió el fallo, por lo que no quedaba contenido activo sobre el cual ordenar una medida de remoción.
El caso expuso un vacío normativo en Japón. Las voces no cuentan con una protección específica en la legislación de derechos de autor ni con una regulación autónoma equivalente al derecho a la imagen. No obstante, el Ministerio de Justicia japonés advirtió en directrices difundidas el 7 de agosto que crear videos con voces semejantes a las de actores o actores de doblaje y obtener ingresos mediante ese contenido puede vulnerar derechos. La resolución en favor de Tsuda es la primera en el país que vincula de manera expresa la clonación de voz por inteligencia artificial con la protección de la identidad personal.
Casos similares y sanciones por clonación de voz
El reclamo tiene antecedentes en otras jurisdicciones, donde artistas recurrieron a la justicia para frenar el uso de sus voces, imágenes y rasgos identificatorios mediante inteligencia artificial.
En India, el actor Anil Kapoor obtuvo una medida cautelar del Tribunal Superior de Delhi en septiembre de 2023. La resolución prohibió que distintas personas y plataformas utilizaran sin autorización su nombre, imagen, voz y otros elementos de su identidad con fines comerciales. La orden también incluyó el empleo de inteligencia artificial, deepfakes, GIF y técnicas de manipulación digital. El tribunal sostuvo que “usar el nombre, la voz, los diálogos o la imagen de una persona” de manera ilegal para fines comerciales “no puede permitirse”, indicó el medio local Live Law.
En Tennessee, Estados Unidos, existe desde el 1 de julio de 2024 una norma específica contra la explotación no autorizada de voces mediante tecnología. La Ley de Seguridad de Imagen, Voz y Semejanza, conocida como ELVIS Act, reconoce que toda persona tiene un derecho patrimonial sobre el uso de su voz. La norma habilita demandas civiles contra quien publique, distribuya o ponga a disposición del público una voz o una réplica vocal sin consentimiento, con conocimiento de que carece de autorización. También contempla la responsabilidad de quienes distribuyan herramientas creadas principalmente para producir réplicas no autorizadas.
En California, la legislación protege desde hace años el uso comercial no autorizado de la voz. Una reforma aprobada en 2024 reforzó esa cobertura para los intérpretes frente a las réplicas digitales: los contratos que habiliten una clonación de voz deben identificar de forma concreta el uso previsto y contar con asesoramiento legal o sindical. De no cumplirse esas condiciones, la cláusula contractual puede ser inválida, recoge el poder legislativo del estado.











