Volvía LaLiga para los del Cholo Simeone. A la misma hora que antes del parón contra el Real Madrid. Primera hora de la tarde y se aprovecha, porque la primera batalla estaba antes del pitido inicial. En esa moneda que decanta el saque o el campo. Cara para los visitantes y cruz para los locales. Tenían que esperar que el sol no les jugara una mala pasada.
El Atleti quería aprovechar la baza, hacerse con el control del balón y mirar a portería. Tenía que hacerlo. Los últimos partidos en Mendizorroza no habían sido fáciles. Cinco años sin ganar. Y es que el Alavés se hace fuerte en casa. Es por eso que el primer disparo no llegó hasta el primer cuarto de hora. Robó Giuliano, encontró a Jonathan David desmarcado y el canadiense no se lo pensó. A punto estuvo de abrir la lata aprovechándose del rebote. Atento y rápido Sivera.
Si los primeros minutos habían sido de tanteo entre ambos equipos, la media hora que restaba a la primera parte iba a ser colchonera. Barrios y Koke se hicieron con el balón y el Atleti empujaba a la zaga vitoriana al bloque bajo. Fue en una de esas posesiones largas de derecha a izquierda y de izquierda a derecha cuando Lookman se internó por dentro, encontró a Marcos Llorente solo en la frontal y probó suerte. Otra vez seguro Sivera.
Estaba cómodo el Atlético de Madrid. Aparecían los espacios, salían los pases filtrados. En definitiva, se divertían los visitantes con el balón. Y otra vez, en ese acoso que obligaba a la zaga del Alavés a hundirse, Lookman volvía a intentar su jugada, encontró a su socio en la izquierda, pase desviado y solo, Jonathan David le regalaba el balón a Grimaldo para fusilar. Poco podía hacer ahora el portero babazorro.
Con el marcador estrenado el guion no iba a cambiar. Acto seguido, Grimaldo tentó a la suerte desde lejos. Rozando el palo. Mala idea dejar al campeón del mundo disparar. La siguiente tuvo que salir Sivera a impedir el remate a bocajarro de Jonathan David y, en la recta final del primer periodo, Giuliano hizo valer su fuerza física, llegó a línea de fondo y puso el pase atrás en busca del canadiense. No llegó por los pelos.
Y en esto que si no rematas a tu rival cuando está sobre la lona, te arriesgas a que se levante. Y así fue. El Alavés no quería irse con mal sabor de boca y encontró su premio. Primero con una doble ocasión tras un centro desde la izquierda que se le escapa a Oblak, bola muerta y en el rechace sí intervino a las mil maravillas el esloveno. Después, con una falta lateral en la que volvería a lucir sus reflejos. Pero nada de eso valía. Penalti. Claro y cartulina para Le Normand. No es la primera vez que le pillan con las manos en la masa al central.
45 minutos de puro dominio que se iban a echar por la borda en dos. Lucas Boyé no falló. Del 0-2 al empate a uno. Y lo dicho, Mendizorroza no es fácil. Descanso. A calentar Julián Álvarez.
A la vuelta Simeone no se iba a andar con rodeos. Dentro ‘La Araña’ y Álex Baena. Lo que no iba a cambiar era la tónica del partido. El Atlético salió del vestuario mandón. Rondaba el gol a base de centros. El Alavés sufría, hundido y esperando el contragolpe. Se volvía a abrir la ventana del disparo lejano. Al campo Kang-In Lee.
Pasaba la hora de juego cuando, precisamente, el ‘superhéroe’ al que se encomienda el Cholo salió trastabillado después de una conducción y, al querer rescatar el balón se tiró al suelo para abrir a banda. También lo hizo Ángel Pérez. Falta muy peligrosa. En todos los sentidos. Julián tendido. Amarilla. La entrada era fea, al tobillo. Al VAR y corrección. Roja.
El caso es que esa falta, donde estaba, tenía nombre y apellidos. Posición idónea para Julián Álvarez. Pero no hubo suerte. Al palo. Habrá que seguir esperando para ver inaugurar la cuenta personal de ‘La Araña’. Si con 11 el Atleti dominaba, ahora con una más el acoso iba a ser mayor. Y las ocasiones no tardaron en llegar. Primero con Baena y Julián y después con Grimaldo y Marcos Llorente. En la primera Valentini salvó los muebles. En la segunda, Sivera blocó fácil el disparo del 14.
Los huecos estaban por fuera. El Alavés se encerraba y dejaba solo como ‘boya’ a Mariano. El Atlético de Madrid olía el gol en los centros. Simeone lo leyó y sacó a Sorloth. Volvió el gigante noruego. Tocaba resistir por parte de los locales y tener paciencia por parte de los visitantes.
Si no era a base de centros, tenía que ser con un disparo lejano. Al fin y al cabo el Atleti tenía argumentos. Lo intentó Grimaldo, pero le salió muy centrado. El balón le duraba entre poco y nada a los babazorros. Se jugaba en un cuarto del campo, en las inmediaciones del área de Sivera.
Le tocaba a Baena intentarlo. Pero la respuesta de Sivera fue mejor. Pasaban los minutos y el Atleti no era capaz de ponerse por delante. Volvían los fantasmas de la primera parte. Porque la tuvo Mariano. La más clara del partido. Se plantó solo delante de Oblak después de un recorte sensacional en el área sobre Hancko y el disparo, todo lo contrario al regate: muy alto. Tenía el partido ahí.
Y si en la primera parte le tocó ser castigado, ahora serían los visitantes quienes no perdonarían la sentencia. Recogió el balón Álex Baena en la izquierda, encaró a Tenaglia y, con música, con el exterior, puso el centro al segundo palo donde entraba el Cuti Romero como un avión. Qué pase de Baena y qué fichaje es el Cuti. Jerarquía y liderazgo. Ahora sí, el Atleti encontraba el premio.












