El dueño de un local de comidas en el barrio Laguna Seca, lugar en que el repartidor fue atacado a la espera de un paquete, se comprometió a comprarle una bicicleta y una mochila de trabajo a Gabriel, el delivery asaltado y apuñalado. Además, organiza una campaña solidaria con la venta de budines y postres para ayudar al joven.












