Vive entre seis y nueve meses en una precaria vivienda construida con piedras, paja y plástico, acompañado por una jauría que protege a sus animales de los peligros de la montaña.Se levanta antes del amanecer para ordeñar, preparar quesos y alimentar a los ejemplares más pequeños antes de emprender largas caminatas para vender su producción.












