Los repasadores de cocina entran en contacto diariamente con platos, utensilios, mesadas y manos. Aunque suelen utilizarse para mantener la limpieza, también pueden acumular bacterias capaces de contaminar alimentos y superficies, especialmente cuando permanecen húmedos o se reutilizan después de manipular productos crudos.
Una investigación publicada en agosto de 2026 en la revista BMC Microbiology analizó cómo la temperatura del lavado influye en la eliminación de microorganismos potencialmente peligrosos. Los científicos de la Universidad de Liubliana, en Eslovenia, compararon distintos tejidos, detergentes y tratamientos desinfectantes para determinar qué procedimientos ofrecen mejores resultados.
El hallazgo principal fue que lavar a 60 °C con detergente resultó considerablemente más eficaz que hacerlo a 40 °C. Sin embargo, los investigadores encontraron que algunas bacterias sobrevivieron incluso a temperaturas elevadas, una diferencia relevante para prevenir la contaminación cruzada.
Un estudio comparó el lavado a 40 °C y 60 °C
El equipo científico evaluó tres tipos de materiales utilizados habitualmente en textiles de cocina: microfibra de poliéster, algodón y mezclas de algodón y lino.
Las muestras fueron contaminadas experimentalmente con tres microorganismos: Salmonella enterica, Listeria monocytogenes y Bacillus cereus. Estas bacterias pueden estar relacionadas con enfermedades transmitidas por alimentos y representar riesgos cuando alcanzan superficies o productos destinados al consumo.
Los investigadores sometieron los tejidos a diferentes procedimientos, que incluyeron lavado con y sin detergente, temperaturas de 40 °C y 60 °C, aplicación de desinfectantes y tratamientos antibacterianos sobre las fibras.
Los resultados mostraron que el lavado a 60 °C con detergente redujo más del 99,999% de las bacterias evaluadas. En esas condiciones, Salmonella y Listeria quedaron por debajo del límite de detección en los tres materiales estudiados.
En cambio, a 40 °C, el detergente convencional no logró inactivar eficazmente ninguno de los microorganismos seleccionados bajo las condiciones experimentales.
El trabajo también detectó diferencias en el agua utilizada durante el proceso, lo que permitió evaluar la posibilidad de que los microorganismos permanecieran presentes después del lavado.
Por qué algunas bacterias resisten las temperaturas elevadas
Uno de los resultados más relevantes estuvo relacionado con Bacillus cereus, un microorganismo capaz de formar esporas resistentes a condiciones ambientales adversas.
Mientras que Salmonella y Listeria presentaron una reducción más marcada, esta bacteria logró persistir después de determinados tratamientos térmicos y antibacterianos.
La investigación identificó además un riesgo de contaminación cruzada, debido a la transferencia de microorganismos entre textiles durante el lavado. Las pruebas mostraron que los procedimientos menos eficaces permitían una mayor circulación bacteriana.
Los científicos observaron que incorporar un desinfectante adecuado redujo los tres microorganismos por debajo del límite de detección, incluso cuando se utilizó una temperatura de 40 °C.
No obstante, el estudio se realizó en condiciones controladas de laboratorio, por lo que sus resultados no permiten asegurar que todos los lavarropas domésticos alcancen exactamente el mismo nivel de desinfección.
Qué recomiendan los especialistas para lavar los repasadores
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda lavar frecuentemente los paños de cocina mediante ciclos de agua caliente, especialmente cuando se utilizan para limpiar superficies que estuvieron en contacto con alimentos crudos.
La institución también aconseja evitar que los mismos textiles se empleen indistintamente para secar manos, utensilios y mesadas contaminadas.
Para aplicar estas recomendaciones en el hogar, conviene considerar algunas medidas:
Revisar las etiquetas de lavado, porque ciertos materiales pueden deteriorarse con temperaturas elevadas.Cambiar los repasadores cuando estén sucios o húmedos, especialmente después de limpiar restos de alimentos.Secarlos completamente antes de volver a utilizarlos y evitar que permanezcan amontonados.Utilizar productos desinfectantes compatibles con los tejidos, respetando las indicaciones del fabricante.
El USDA también recomienda emplear papel descartable para determinadas tareas de limpieza, especialmente cuando existe riesgo de transferir microorganismos desde alimentos crudos.
La temperatura no es el único factor importante
Los resultados científicos muestran que el calor, el detergente y los tratamientos desinfectantes actúan de manera complementaria. La eficacia final también depende del material textil y de las características del microorganismo presente.
Los investigadores señalaron que los ciclos de baja temperatura pueden favorecer la persistencia bacteriana cuando no se acompañan de procedimientos desinfectantes adecuados.
Por eso, lavar a 60 °C puede mejorar considerablemente la higiene de los repasadores, siempre que el tejido admita esa temperatura. La medida debe complementarse con cambios frecuentes, secado completo y una correcta separación de las tareas de limpieza dentro de la cocina.








